
Los castros son antiguos poblados fortificados por lo general de origen prerromano. En este en particular hay restos de cabañas, murallas, petroglifos.
El Castro esta ubicado en el monte de Santa Tecla a unos 341 metros de altitud en un lugar privilegiado desde el que domina la desembocadura del río Miño y donde podemos apreciar las vistas panorámicas, por un lado de la población portuguesa de Camiña y por el otro lado, junto al santuario, una vista de la costa de la Guardia.
Data del siglo VI antes de Cristo. Partes de esta fortificación se reconstruyeron. En la parte superior, hay un museo con objetos encontrados, que le permiten tener una idea de sus diferentes etapas.
Este poblado llegó a acoger a unas 5 000 personas durante su época de mayor esplendor, allá por el siglo I a. C., y era uno de los más grandes del noroeste peninsular. La figura de la esvástica es quizás lo más interesante de la fortaleza, ya que se ha utilizado en todos estos tiempos. Como se ve, los nazis no inventaron nada.
Una de las mejores opciones para hacer una visita es este tour de civitatis que nos brinda un recorrido por el castro.